¿Sabías que los meses de otoño e invierno son los mejores para hacer reformas en casa? Durante el verano muchos almacenes que suministran materiales de obra están cerrados, lo que podría ocasionar retrasos. Además, las pinturas y los barnices pueden agrietarse debido al calor intenso. Planificando nuestra reforma en invierno evitaremos muchos de estos inconvenientes y disfrutaremos de un hogar más cómodo y funcional al llegar la primavera.

Transforma por completo tu vivienda con una reforma integral.

Mientras que las reformas parciales se centran en mejorar una zona concreta de la vivienda, la reforma integral implica una renovación completa del diseño y funcionalidad. A menudo se modifican elementos como la instalación eléctrica, la fontanería, carpintería, decoración o distribución de las habitaciones.

¿Por qué hacer una reforma integral?

Porque es una buena forma de revalorizar el inmueble y de adaptar la vivienda a las necesidades del momento actual. Tal vez quieras ampliar la cocina, crear un pequeño despacho o un cuarto de invitados.

Si la casa tiene más de 20 años es aconsejable revisar la fontanería y el cuadro eléctrico para descartar averías. También puedes aprovechar la reforma para cambiar los muebles y materiales desgastados por otros nuevos que reflejen tu estilo personal.

Además, muchos propietarios deciden reformar su vivienda para mejorar el aislamiento térmico y acústico. Los edificios que se construyeron antes de 2006 (año en el que entró en vigor el actual Código Técnico de la Edificación) suelen tener una eficiencia energética limitada. La normativa por aquel entonces era más laxa que la actual y los constructores muchas veces aplicaban los requisitos mínimos de aislamiento. Con una reforma integral puedes cambiar los revestimientos, las ventanas o el sistema de calefacción por otras opciones más eficientes para ahorrar en tus facturas y disfrutar de un ambiente confortable en casa.

Errores a evitar al hacer una reforma integral.

Una reforma integral es una inversión costosa tanto en términos de tiempo como de dinero. Los consejos que te daremos a continuación te ayudarán a evitar retrasos y sobrecostes indeseados.

Encargar la reforma de tu casa a cualquiera.

Dejar la reforma de tu casa en manos de personas que no son profesionales puede terminar en un desastre muy caro. Confía únicamente en empresas del sector con una trayectoria sólida, con la formación y las herramientas necesarias para garantizar buenos resultados.

Si resides en Barcelona te recomendamos contactar con Reformas OAK 2000 (Carrer de Numància, 48, 08029 Barcelona 934 94 12 07).

OAK 2000 es una empresa familiar especializada en la reforma y rehabilitación integral de viviendas, edificios y construcciones de obra nueva. Con más de 20 años de experiencia en el sector y cerca de 600 proyectos realizados, han ido creciendo poco a poco hasta convertirse en un referente en el mundo de la construcción y del diseño de interiores. Actualmente, cuentan con una plantilla formada por 50 trabajadores expertos en diferentes áreas: arquitectos, ingenieros, albañiles, fontaneros, electricistas, pintores y escayolistas. Están perfectamente preparados para cubrir cualquier necesidad que se presente en el transcurso de la reforma.

No acordar un presupuesto.

No tener un presupuesto cerrado puede traer sobrecostos inesperados, sobre todo si aceptamos modificaciones sobre la marcha, sin considerar las repercusiones económicas que esto tendrá.

Elegir a la empresa que ofrece el presupuesto más bajo.

A todos nos gusta ahorrar, pero si una empresa de reformas te ofrece un precio excesivamente bajo ¡desconfía! Podrían existir costos ocultos o una falta de compromiso y garantía en su trabajo. Si surgen problemas podrías verte desprotegido y sin los recursos necesarios para arreglar de nuevo el desastre.

Improvisar

Una reforma integral no debería hacerse sin un proyecto previo. Reúnete con el interiorista para explicarle tus necesidades y los objetivos de la reforma que se reflejarán en el proyecto.

No realizar un contrato de servicios con la empresa.

Después de aceptar el presupuesto es importante firmar un contrato de servicios donde se aclaren aspectos como los plazos de inicio y fin de la obra, los materiales, las licencias y permisos o las obligaciones del promotor y contratista. Dedica un tiempo a leer y entender el contenido de este contrato.

No solicitar la licencia de obras.

Podrías arriesgarte a recibir una multa. El coste y el tipo de licencia puede variar según la localidad y, aunque hay algunas reformas que no necesitan permiso de obra, en la mayoría de los casos es necesaria, sobre todo si la obra va a generar escombro y hay que colocar un contenedor en la vía pública.

Normalmente, la empresa de la reforma gestiona la obtención de la licencia.

Olvidarse de la seguridad.

Los accidentes ocurren en el momento menos pensado. Asegúrate de que la empresa que has contratado para reformar tu casa tenga un seguro de responsabilidad civil y a sus trabajadores dados de alta en la Seguridad Social.

No prever contingencias.

Al trabajar en viviendas antiguas es muy probable que surjan imprevistos como tuberías desgastadas o instalaciones eléctricas en mal estado que hay que sustituir. Posiblemente estos gastos inesperados no estaban en el presupuesto inicial de la reforma. Para evitar este tipo de situaciones los expertos aconsejan reservar entre el 10% y el 15% para contingencias.

Escatimar en los materiales.

Los materiales de mala calidad suelen tener poca vida útil y necesitar reparaciones prematuras. Déjate asesorar por los profesionales de la reforma e invierte en materiales duraderos y con acabados elegantes.

Comprar los muebles antes de finalizar la reforma.

Podrían no encajar en el nuevo espacio disponible o desentonar con el nuevo estilo de decoración.

No guardar los tickets de compra o contratos de garantía.

Pueden ser necesarios si llega un material defectuoso y tenemos que hacer la reclamación.

Priorizar los aspectos estéticos frente a la funcionalidad.

A veces vemos diseños muy bonitos en las revistas de decoración, pero que no resultan prácticos en la vida real, por ejemplo, muebles poco accesibles o materiales demasiado delicados y difíciles de limpiar. Pueden ser elegantes y originales, pero si no resultan prácticos es mejor descartarlos de tu reforma integral.

Impacientarse demasiado.

Las reformas se pueden retrasar por muchas razones. Es posible que los materiales no lleguen a tiempo o que aparezcan desperfectos inesperados que paralicen la obra. Es importante estar al tanto de estas situaciones, ya que los trabajos apresurados suelen tener fallos que habrá que corregir más adelante.

No supervisar los avances en la obra.

A veces confiamos ciegamente en el trabajo de los expertos contratados y nos olvidamos de supervisar el proyecto con nuestros propios ojos para comprobar que todo se está realizando conforme a las indicaciones. Es recomendable hacer inspecciones periódicas para detectar errores a tiempo y evitar retrasos en la entrega.

Trata de mantener una comunicación fluida con el equipo de trabajo para abordar cualquier problema o inquietud de que surja.

Esperamos que te hayan parecido útiles estos consejos y te sientas realmente satisfecho y feliz con el resultado de tu reforma.